“Dios me dio,
Dios me quitó,
Bendito y alabado sea Dios”
Del libro de Job
No saquemos turnos para morirnos
No sequemos lágrimas de risa
No paseemos el mono de nuestro ego
No domestiquemos biscochuelos
No prendamos fuego lo inflamable
Dejemos que la correspondencia
Llegue y sea recibida
Más de uno, cuando consigue lo que quiere,
No hace más que quejarse:
“si sabía que iba a ser así
Hubiera pedido otra cosa”