me dejo morir
por unos dias.
ES mi cristo
que resiste
al golpe
real.
pongo mis cuerpos,
pongan sus clavos,
sus flechas internas.
Heridas sin palabras.
Silenciosos,
amaneciendo,
nudo de cama,
abrazados,
rotos...
Estaba ahí
donde las alas se rompen
donde las notas enemigas
llegan a la linea de fuego
y disparan.
estaba ahí
en la casa de madera
y ventanas sin cortinas
entre las hojas marrones
lleno el cielo de gris
siempre carbon en el fuego
estaba ahí
silencioso
amaneciendo.
Pero ahora
la ciudad se levanta
sobre sus pies de barro
y abre sus rios de coca cola
para drenarte en colectivos
filtrarte en el humo de auto
corromperte en el consumo
de todo bien y servicio
que puedas inhalar.
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